
Conoce a Mauricio
Uno de los temas de conversación en el DIC fue haber confesado que tuve un pasado místico.
Por supuesto que ya no leo más
Por este motivo quisiera advertir a todo aquel que visite este Blog, que el mismo es contrario a todo tipo de expresión favorable de cualquier tipo de religión.
Ojo, a no mal interpretar… soy profundamente creyente, creo en Dios, pero eso de las religiones me jode y mucho. Soy respetuoso de la creencia de cada uno. Pero si en alguna forma alguien se siente ofendido, jodasé… ya fue advertido…
9 de la noche,
Gritando como desaforados con Junior (15) en el medio de San Juan y Boedo.
Junior y Pablin (mi sobrino, 11 años) se pierden entre la multitud azulgrana
Los va a buscar mi primo
No los encuentra.
Voy yo.
Los encuentro y vuelvo.
- Todo bien... están por ahi!
-Pero deciles que vengan... que ya nos vamos....
-Bien
Me tomo mi tiempo y les digo que tenemos que volver.
Me miran con cara de incredulidad.
- Ni en Pedo!!! (Dicen a Duo)
Me hago el boludo y vuelvo....
- Estan aca cerquita... no hay problema... (paso mi reporte)
- Pero deciles que ya vamos....(Me reprochan)
- Aguantá un poco.... ya vienen los jugadores
Hago un poco de tiempo y me sumerjo en la marea azulgrana.
Tres brazadas y llego justo.
Pasa el Flecha Bus descapotado frente a nosotros, lentamente cual Titanic sobre la marea cuerva.
Más gritos, saltos y cantitos.
Hago lo posible para que a Pablín no lo masacren.
Me quedan los brazos a la miseria.
Doblamos por columbres.
Despedimos a los primos y abuelos (ser hincha de San Lorenzo, en casa, es una tradición).
Seguimos por Carlos Calvo.
Junior seguía re-caliente.
Franquito (9) saltaba contento con su gorro modelo cuervito.
Boedo, Estados Unidos, Virrey Liniers.
El coche estaba en su lugar. Rumbeamos para a casa.
- La próxima vengo solo. (seguía recontra caliente)
Y si cumple San Ramón?
Y si ganamos la libertadores?
El decálogo de Poroto
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Por Eduardo Pavlovsky
En mi obra de teatro Poroto, el protagonista es estratega de una micropolítica que le permite expresarse para vivir. Se da cuenta de que tiene que seleccionar en su vida las relaciones: las dosis de las relaciones, el tiempo que invierte para que le resulte operativo vivir como él desea, que le permite vivir con potencia. Las “huidas” le permiten diseñar un sentido para su vida. Son fundamentos existenciales.
Tenía una filosofía de vida y desarrollaba una serie de ideas ininteligibles para quienes lo rodeaban, que lo percibían como un extraño, como un ser huidizo e inapresable. Algunos lo tildaban de esquizofrénico; otros, de fóbico grave. Solamente un médico clínico cercano a él comenzó a percibir que sus conductas bizarras tenían un nivel de inteligibilidad, y decidió seguirlo para investigar su rara filosofía de vida, que así convertía a Poroto en objeto de investigación científica.
A él Poroto le confió ciertas frases que eran parte de su pensamiento –decálogo, decía él– y que el doctor Guillermo Ballesteros, así se llamaba el médico, guardaba como una reliquia.
El decálogo de Poroto está integrado por las siguientes 14 fórmulas:
- No tengo desesperanza; sólo invención cotidiana.
- Cada mañana hay que inventar el día.
- No me mato porque sé que tengo la asombrosa libertad de hacerlo en cualquier momento (frase que adjudicaba al filósofo rumano Ciorán y que él tomaba como suya).
- La vida es una enorme partida y hay que estar entrenado todos los días.
- Hay que aprender a no aguantar a nadie, ni aun a los propios padres.
- Hay que asombrarse de uno mismo.
- No hay que aprender a comunicarse, sino aprender a huir a tiempo.
- La vida es maravillosa sólo si uno aprende a seleccionar momentos.
- La vida en sí no es interesante; sólo la podemos hacer atractiva si la diseñamos todos los días.
- Mucha gente nos enferma y nos intoxica. Es una ciencia descubrir la toxicidad en la gente.
- Hay que tener cuidado de no dejarse atrapar por ninguna cara ni por ninguna teoría; la métrica es una ciencia fundamental.
- Hay que seleccionar bien las cosas que hay que hacer para sobrevivir.
- La huida no es una enfermedad: es una verdadera ciencia que deberían enseñarnos desde niños para huir rápidamente de la idiotez.
- Aprender a crear burbujas de incomunicación. Diseñar estas burbujas para llevarlas siempre consigo a mano (concepto deleuziano, que él se atribuía).